Renata Zarazúa proviene de una familia tenística y su abuelo siempre ha sido un amante del tenis y su tio Vicente fue un gran doblista de Copa Davis y que fue de lo mejor de una época del tenis mexicano, me refiero a Vicente.

Renata en sus inicios tomó clases con Norma Arroyo. Fue parte de una academia que dirigió Joel Nápoles en el Atlas Colomos.

Posteriormente estuvo en la escuela de Code con Adhemar Rodríguez clínica, quien al ver el potencial de la jugadora le dio un trato más personalizado.

José Luis Zarazúa y Leonardo Lavalle posiblemente tuvieron un lazo muy estrecho al ser miembros del Club France de la Ciudad de México. Motivo por el cual Renata se traslado a Texas para incorporarse a una academia que se llegó a conocer como Roddick-Lavalle, esto sucedió de 2011 a 2013.

Renata desde los 11 años ganaba torneos nacionales de categorías superiores, lo cual hizo posible que la FMT la considerara para la integración de equipos nacionales infantiles, juveniles y profesionales, siendo el referente la Copa Federación.

La tapatía también trabajo con los hermanos chilenos Hans y Heinz Gildemaister en Tampa 2013 a 2016, aproximadamente.

Luego en Palm Beach, Florida estuvo bajo la custodia del galo Beltrand Perret por un periodo cercano a los dos años.

Julián Alonso se incorporó en su vida tenística y la manejo en cancha y torneos por un par de años. Y actualmente trabaja con el argentino Hugo Armando y su hermano Patricio Zarazúa.

En este trayecto la presencia familiar ha sido vital porque la jugadora siempre ha tenido cerca a su madre, a su padre y ahora a su hermano, lo cual pocos pueden contar.

Gracias a su abuelo ha tenido el respaldo leal de un empresario que la ha apoyado en todo momento y en el camino también ha recibido apoyos de un fideicomiso que creo nuestro amigo Gastón Villegas.

Y también ha sido promovida por la ITF con respaldos que son avalados por la FMT que en días actuales preside José Antonio Flores.

Pero al final del camino la que tiene la posibilidad de hacer hablar la raqueta es Renata y luego de su intervención en el Abierto Mexicano se han colgado una medalla oportunistas que no han tenido que ver en su formación en cancha, sino posiblemente con algunos consejos o buen trato.

Aún así un tenista es seleccionado a una escuadra nacional porque debe ser de lo mejor que hay en el momento.

La generación de Renata fue buena y hoy lamentamos la perdida de talentos con potencial en justas profesionales como Alejandra Cisneros o Constanza Gorches, quienes son parte de la NCAA y que esperamos que resurjan.

Print Friendly, PDF & Email