GOLPE DE REVÉS

ALEJANDRO ÁLVAREZ ZENITH

Históricamente la producción de jugadores de alto rendimiento en México es muy baja, eso explica el por qué solo contamos con nueve tenistas en ambas ramas – singles – dentro de los top 100 en la era abierta del tenis, lo cual ha provocado que este tema cobre fuerza en la politiquería que se da cuando aparecen las luchas de poder entre directivos que buscan la silla de la FMT.

Para colmo los ex jugadores que brillaron a un nivel respetable no han aportado un solo jugador al equipo Copa Davis en los últimos cinco lustros.

Un dato que no deja de ser interesante tiene que ver con el hecho de que antes de 1974 México gozaba de mayor prestigio que Argentina gracias exponentes como Rafael Osuna y Toño Palafox,   pero apareció Modesto Vázquez, quien fue el primer che en meterse  dentro de los top 100 al aparecer en el casillero 85 en marzo de 1975. En el mes siguiente Guillermo Vilas fue segundo del mundo.

Raúl Ramírez fue la cuarta raqueta mundial en 1976 y generó la construcción de decenas de clubes en gran parte del país y acrecentó la población del tenis, luego aparecieron Pancho Maciel, Luis Herrera, Jorge Lozano y Leo Lavalle. En la versión femenil la que brillo más fue angélica Gavaldón 34 WTA.

Esto se traduce a la fecha a cuatro jugadores de talla mundial después de la era Ramírez, mientras que en argentina se contabilizan un total de 60 de los cuales muchos se quejaron de la falta de apoyo institucional, pero lograron sus metas.

En México la gran mayoría de los jugadores que han intervenido en nacionales no han estado dispuestos a pagar el precio que demanda la alta competencia. Y la segunda se fundamenta en que los entrenadores y academias toman la decisión en el cómo se adiestra al prospecto, puesto que en nuestro país se han ofertado centenares de cursos, pero la apatía se impone tanto en clubes con mentalidad social como en adiestradores con familias.

Y al igual que en América Latina y países tercer mundistas un buen plan de trabajo va de la mano de un gran presupuesto difícil de generar.

Por ello resulta más que importante no perder un circuito a nivel de mar como el de Cancun Tennis Complex que puede combinar justas para menores de 18 años con profesionales, lo cual abarata el costo del fogueo. Esto permitirá dar algo a cambio a patrocinadores interesados en un proyecto de desarrollo.

Hoy en día el directivo tiene la oportunidad de consolidar la plataforma competitiva del 2019 y así direccionar a jugadores en un mínimo de 14 toreos ITF y 60 justas profesionales de desarrollo divididas en ambas ramas.

La otra opción es mandar a los mejores a todos los torneos de relevancia mundial, empero, se deberá tener un ranking que permita su ingreso a los cuadros principales. Y una vez lograda esa meta unir fuerzas para que despegue.

En conclusión en este tema los responsables son los jugadores, entrenadores, padres proteccionistas y  directivos. Esto lo digo porque un jugador con hambre no se va a rendir porque ya se tuvo en México la mejor plataforma de América Latina y solo en la cancha se pueden alcanzar los resultados.

Para ratificar lo expuesto con la cantidad de challenger y ATP que se han protagonizado en México sobra para colocar a nacionales en los top 100.

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