|

EL SAQUE QUE CHIAPAS NECESITA

Por Alejandro Álvarez Zenith

¿Y si les dijera que Chiapas podría estar dejando pasar una oportunidad de oro? No en sus minas, no en sus selvas, sino en algo tan aparentemente simple como una cancha de tenis.

En un estado históricamente marginado del radar federado, la activación de un centro tenístico de alto nivel, con torneos nacionales e internacionales, puede ser mucho más que una buena idea: puede convertirse en una estrategia de desarrollo social y económico. Y quizá aún no lo estamos viendo con la claridad que merece.

Muchos siguen pensando que el tenis es un deporte de élites. Y quizás lo fue. Pero el tenis contemporáneo —ese que se juega en municipios de Jalisco, en barrios de Yucatán o en canchas públicas de Monterrey— está rompiendo barreras sociales y geográficas. Chiapas tiene lo que se necesita: talento, paisaje, juventud y pasión. Lo que le falta es solo una cosa: visión.

Poner en marcha un centro tenístico no es solo construir canchas y organizar torneos. Es traer vida y movimiento al estado: atletas, entrenadores, familias, marcas, medios. Es derrama económica real: hoteles llenos, restaurantes activos, taxis circulando, comercios beneficiados. Pero más allá del impacto financiero, es identidad, pertenencia y orgullo local. ¿Por qué no puede un niño o niña de Tuxtla Gutiérrez soñar con disputar un Future o un Challenger en su tierra?

Un torneo bien gestionado no solo dinamiza la economía, también fortalece el tejido social. La juventud necesita espacios donde canalizar su energía de forma constructiva. El tenis —como cualquier disciplina deportiva— forma disciplina, carácter, resiliencia. Es una alternativa real frente a los riesgos que enfrentan nuestros jóvenes. ¿Por qué negarles esa oportunidad?

No olvidemos que Chiapas ya sentó un precedente con la fundación de un Centro Nacional. Está en nuestras manos aprovechar esa base y proyectarla al siguiente nivel. El turismo deportivo es una vía viable y sostenible. Y si se hace con inteligencia, planificación y colaboración, sus beneficios no serán efímeros como los de una feria: serán duraderos, visibles, transformadores. Más aún ahora que la ITF respalda activamente nuevos torneos. Por eso, lamentamos profundamente la desaparición del Cancún Tennis Complex, quizá el proyecto más prometedor del tenis latinoamericano. Pero también vemos en ello una señal clara: es tiempo de construir algo sólido en el sur.

La pelota está en juego. Está en el lado del gobierno, de las federaciones, de la iniciativa privada. Pero también, y de manera decisiva, en manos de la sociedad civil. Porque somos nosotros quienes debemos exigir proyectos que trasciendan el discurso político y dejen huella real.

Chiapas necesita menos promesas y más raquetas. Porque quizás, solo quizás, ese próximo saque no solo cambie el partido… cambie el juego completo.

Publicaciones Similares