El presidente de la Federación Mexicana de Tenis (FMT), José Antonio Flores, se ha mantenido mesurado en torno a la terrible situación que está viviendo el tenis mexicano por el cierre de clubes y por la falta de trabajo que se ha dado en el gremio de los entrenadores de tenis y en el de los boleros donde se permite ese tipo de actividad.

Flores lo primero que tiene que tener claro es el cómo resurgirá el circuito profesional mexicano a 25 pesos por dólar. También deberá ordenar un calendario infantil y juvenil que funciona, pero que ha carecido de incentivos para coadyuvar en el alto rendimiento.

Es cierto que la escases de jugadores profesionales no es culpa de Flores, puesto que en la historia del Roland Garros solo se registra en el main draw de singles la intervención de 17 mexicanos, lo cual  muestra la pasividad que ha imperado.

Aunado a que el primer club que se fundó en este país exportó una mentalidad social, por ende, fueron tenistas del CDCH los que se animaron a cruzar el Océano para buscar la gloria deportiva en Europa, siendo la pionera Melita Ramírez.

Flores deberá hacer una reingeniería para sacar a flote el barco.

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