Durante la última década, uno de los grandes dilemas del circuito ATP Tour ha sido cuestionarse qué ocurrirá con la siguiente generación de tenistas profesionales. De forma más concreta, quién será el heredero al reinado del “Big 4” una vez que llegue el inevitable final.

Uno de los jugadores que han sido designados a cargar con esta pesada loza es el alemán Alexander Zverev, quien a sus 22 años se ha establecido a sí mismo como uno de los mejores jugadores del mundo.

El tenis ha sido un componente muy importante en la vida de Zverev desde, literalmente, su nacimiento. Hijo de padres tenistas, ambos llegando a competir de forma profesional representando a la Unión Soviética, Alexander ha compartido la genética tenística con Mischa, su hermano mayor.

“Siempre digo que el tenis es mi pasión desde que era niño; fue mi primer amor”, afirma el alemán. “Nunca he jugado por dinero, por patrocinios o los grandes contratos… Juego porque quiero y porque es algo que disfruto mucho hacer”.

Sascha” ha contado en diferentes ocasiones la misma historia: tomó una raqueta cuando era un niño pequeño para empujar una pelota de tenis por toda la casa, siendo éste su primer acercamiento con el deporte.

“Un día, cuando tenía aproximadamente un año y medio, tomé una raqueta y comencé a mover la pelota por todos lados en nuestro departamento”, cuanta Zverev. “Después me llevaron a una cancha de tenis y desde entonces no me han podido sacar de ahí. Lo disfruté mucho en aquel entonces y hoy lo sigo haciendo. Así es como todo comenzó”.

Con el pasado de su familia, Zverev fue inmediatamente involucrado en el tenis. Mientras su padre trabajó al principio con Mischa, su mamá fue la primera entrenadora de Alexander. Era muy competitivo, algo común entre los hermanos menores que ven competir a los mayores en el mismo deporte.
“Creo que tengo una buena técnica y fue mi mamá quien me ayudó a desarrollarla, así que le doy el crédito a ella”, afirma el nacido en Hamburgo. “Mi revés, en particular, es 100 por ciento resultado de las enseñanzas de mi mamá”.

Dicha fundación, complementada con competitividad, llevaron a Zverev a ascender de forma meteórica en la categoría junior, logrando el No. 1 mundial e ingresando a su primer evento del ITF Junior Circuit a los 13 años.

Un par de años después, debutaría en ATP Tour en el torneo de Hamburgo. A pesar de ello, le dio prioridad a concluir su etapa en el circuito juvenil hasta ganar el título del Australian Open Junior en 2014.

Dicho título fue el detonante para que Alexander se convenciera de dar el salto definitivo al profesionalismo, y aunque pasó dos años jugando entre el Challanger Tour y ATP Tour, el alemán dio su primera gran campanada en 2016.

En las semifinales del Halle Open en Alemania, Zverev lograría su primera victoria ante Roger Federer, hasta entonces finalista del torneo durante 10 años consecutivos.

“No lo he podido asimilar aún”, dijo Zverev. “Que esté aquí en la cancha como el ganador del partido es algo que no me lo había ni siquiera imaginado”.

Esa victoria fue el primer gran paso en la carrera de Alexander Zverev, y aunque no ganó el título, le tomaría apenas un par de meses estrenar su palmarés en San Petersburgo, donde derrotó al suizo Stan Wawrinka, campeón del US Open.

“Es algo muy especial”, afirmó Alexander“Estoy muy feliz por la victoria, sobre todo porque fue ante un gran tenista como Wawrinka”.

Adelanten la historia dos años y encontrarán a Zverev dentro del Top 10 y con múltiples títulos Masters 1000 bajo el brazo. Todo el éxito que ha obtenido en realidad ha alcanzado los estándares y las altas expectativas que la gente esperaba de él.

No obstante, el ascenso ha tenido un trayecto complicado en 2019.

Tras ganar el título de las ATP Finals en Londres en el cierre de temporada el año pasado, el año de Zverev se ha caracterizado por altas y bajas. Hacia mediados de abril, Zverev había ganado apenas 12 de 18 partidos disputados. Su mala racha comenzó con una decepcionante derrota en tres sets durante la ronda de octavos del Australian Open ante el canadiense Milos Raonic.

En dicho partido, Zverev destruyó su raqueta luego de que Raonic ganó ocho juegos consecutivos. Nadie lo sabía aún, pero era un aviso de que los siguientes meses serían complicados para el alemán.
“Me hizo sentir mejor”, explicó. “Estaba muy molesto, así que dejé salir todo mi enojo. Después de Londres no tuve mucho tiempo para descansar, pero así es la vida de los tenistas. Estoy contento por la forma en que terminó la temporada, y no lo cambiaría por nada”.

Un mes después de la caída en Australia, “Sascha” dio señales de buen juego al alcanzar la final del Abierto Mexicano en Acapulco, pero fue superado por el australiano Nick Kyrgios. Semanas más tarde, en el Barcelona Open, fue derrotado por el chileno Nicolás Jarry en tres sets.

“No es secreto para nadie. Estoy jugando muy mal”, confesó ante la prensa. “Estoy perdiendo tiros con mi revés, el cual considero que es mi mejor arma. No puedo hacer nada bien. Estoy cometiendo errores en el saque, mucha doble falta. Mi tenis está en un nivel muy bajo, estoy en un hoyo y no sé qué hacer para salir de esta situación”.

Una verdadera prueba para los grandes atletas, en todos los deportes, es cómo revertir los malos resultados. ¿Cómo regresar a la senda de la victoria cuando no se tienen las mejores herramientas de momento? Ese es el rompecabezas que Zverev tiene que resolver: ¿cómo darle la vuelta a su desempeño de altibajos?

Apareció en escena a una edad muy joven y fue, originalmente, la figura principal de la campaña Next Gen de ATP Tour. Es el líder de la que se supone será la siguiente etapa de los grandes del tenis mundial, misma que carga desde ya una inmensa presión de expectativas.

Pero, como él mismo ha dicho, no existe manual alguno o molde para tener una exitosa carrera de tenis. Y se muestra confiado en decir que dará vuelta a la página para continuar su camino.
“Sí, gané un Masters 1000 y las ATP Finals en 2018. ¿Y ahora? Me he dado cuenta que no es la forma correcta de pensamiento. El tenis no es lineal”, asegura el germano. “No ganas primero un Future, luego un Challenger, después un 250, un 500 y un Mastes 1000. Así no funcionan las cosas. Por ejemplo, nunca gané un Future como juvenil. Tal vez necesito ganar más títulos Masters antes de un Grand Slam. No me preocupo por ello; sé que mi momento llegará”.

“Muchos jóvenes tenistas han tenido mejores actuaciones que yo en los torneos Grand Slam, pero no me importa. Sé quién soy yo y por qué estoy haciendo esto. Todos los días trabajo para ser la mejor versión que puedo ser”, apunta Zverev, el principal heredero al trono del tenis mundial.

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