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TENIS NACIONAL: EL TALENTO ASOMA, PERO EL RANKING SILENCIA LA PROMESA.

GOLPE DE REVÉS

Por Alejandro Álvarez Zenith

Para triunfar en la alta competencia del tenis, las exigencias son claras: se requiere una combinación de cualidades naturales y entrenamiento riguroso. Avanzar en un draw es sinónimo de ganar partidos, y escalar en el ranking exige sumar puntos y conquistar torneos.

Lograr estos objetivos demanda establecer un calendario de competencia estratégico, diseñado en función de la edad y el nivel actual del jugador, siempre buscando una progresión constante que dé acceso a torneos de mayor envergadura.

Ventajas Nacionales en Terreno y Talento

México cuenta con dos ventajas competitivas claras.

En primer lugar, el clima permite la celebración y el entrenamiento tenístico todo el año. A pesar del cambio climático, no dependemos de clubes techados como sucede en Rusia. Desde Mérida hasta Ensenada, la competencia está garantizada por la disponibilidad de clubes, canchas y jugadores. Prueba de ello es que el mejor mexicano de la Era Abierta, Raúl Ramírez, es originario de Ensenada.

En segundo lugar, la industria del tenis mexicano ha respondido a la queja sobre la falta de nivel local, abriendo las puertas a más de 100 entrenadores extranjeros con credenciales respetables a nivel mundial. Muchos incluso han optado por la nacionalidad mexicana. Este hecho, sumado a la calidad probada de los instructores nacionales —siendo un gran referente Toño Palafox, reconocido por John McEnroe en el US OPEN—, deja claro que la creencia de que en México no hay gente capacitada para desarrollar top players es infundada.

El Ranking Como Cruda Realidad

Sin embargo, a pesar de haber importado talento técnico y de que nuestros jugadores han sido recibidos en prestigiosas academias en el extranjero, el problema persiste. Los datos duros del ranking lo confirman.

Contamos con un calendario que, en teoría, le permite a un mexicano aspirar a ser top 100 sumando apenas 700 puntos de circuito. En 2023, Rodrigo Pacheco demostró que es posible ganar torneos importantes en casa al conquistar el J300 de Jalisco y el J500 de Mérida, aun bajo condiciones variadas.

Ante este panorama de recursos disponibles y potencial demostrado, surge la pregunta crucial:

¿Cómo lograr que México produzca, año tras año, un top 10 o por lo menos un top 20 en el ranking ITF, replicando el éxito de países que, paradójicamente, parecieran ofrecer menores oportunidades, como Argentina?

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