Una batalla de calificación en el Roland Garros involucra aspiraciones, sueños, ambición. Por ello el triunfo inicial de la mexicana Renata Zarazúa sobre la croata Olga Danilović por 3-6, 6-4, 6-3 tiene mucho valor porque nadie regala un punto.

La mexicana nació en las canchas de arcilla del Atlas Colomos y sabe manejar las diferentes condiciones que se presentan, pero el hecho que haya remontado un set dice mucho porque quiere decir que en su actuar existen tres factores fundamentales: Piernas, corazón y cabeza.

El director del WTA de Zapopan, Gustavo Santoscoy, explicó que Renata se ha sabido manejar, “tuvo mucha actividad en enfrentamientos de exhibición con rivales de mucho nivel. Ya venció a figuras como Eugenie Bouchard, Sara Errani y otras y ahora solo tiene que transitar con la confianza de saber que puede”.

Para mi es un orgullo “ver a una mexicana en el Roland Garros, una justa que demanda mucho porque al ser lentas las canchas tienes que trabajar con paciencia y eficiencia los puntos. Yo deseo de corazón que Renata mantenga el nivel que exhibió en su primer compromiso”.

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