HISTORIA DEL TENIS MEXICANO 1975: MÉXICO VENCIÓ A ESTADOS UNIDOS EN CALIFORNIA

Alejandro Álvarez Zenith

Entre 1928 y 1996, México se midió 31 ocasiones con Estados Unidos en la Copa Davis. El saldo, durísimo: 28 derrotas frente a apenas tres triunfos. Sin embargo, uno de esos escasos momentos de gloria brilló con luz propia. Fue en Palm Springs, California, en The Racquet Club, cuando México logró lo impensable: vencer a los norteamericanos en su propia casa.

La serie se disputó del 31 de enero al 2 de febrero de 1975, sobre cancha dura, y comenzó con un golpe de autoridad. Raúl Ramírez, el joven bajacaliforniano que ya se abría paso en la élite mundial, derrotó nada menos que al campeón de Wimbledon de 1972, Stan Smith, con parciales de 3-6, 6-4, 6-1, 8-6. La sorpresa fue mayúscula: Smith, ídolo del tenis estadounidense, había sido desarmado por el coraje y la inteligencia de Ramírez.

El empate llegó pronto, pues Roberto Chávez poco pudo hacer ante los cañonazos de Roscoe Tanner, dueño del servicio más potente de su tiempo, que se impuso con claridad 6-1, 6-3, 6-3.

Todo apuntaba a que el dobles inclinaría la balanza hacia los locales. Pero contra los pronósticos, Raúl Ramírez y Vicente Zarazúa ofrecieron una actuación memorable. En un duelo descrito por el diario local The Desert Sun como “un juego de servicios”, Ramírez brilló por la variedad de sus golpes: “Sus voleas fueron más firmes, sus globos más altos y sus colocaciones más precisas”. Con temple y resistencia, la dupla mexicana venció a Bob Lutz y Dick Stockton en cinco intensos sets: 4-6, 6-3, 6-8, 6-4, 6-4.

El domingo llegó la hora de la verdad. En el cuarto punto, Ramírez enfrentó nuevamente a Roscoe Tanner y firmó una actuación consagratoria. Neutralizó los misiles del zurdo estadounidense con devoluciones profundas y precisión quirúrgica. Tras cuatro sets de altísimo nivel, México selló la hazaña: 7-5, 7-9, 6-4, 6-2. En ese instante, los pocos aficionados mexicanos presentes desplegaron la bandera tricolor al centro de la cancha y gritaron con el alma: “¡México, México!”.

El capitán Pancho Contreras lo resumió con contundencia:
“Les ganamos en su propia casa. Ahora no hay excusas.”

Con la serie definida, Stan Smith jugó el quinto punto reglamentario frente a Roberto Chávez. Aunque el mexicano peleó con bravura en el segundo set, Smith se impuso 6-3, 9-7, 6-1, dejando el marcador global en México 3 – Estados Unidos 2.


Una gesta para la eternidad

Aquel triunfo en Palm Springs no fue una victoria más: fue un acto de orgullo y de resistencia. México no solo venció a la potencia histórica de la Copa Davis, lo hizo en territorio ajeno, con coraje, talento y un grito que retumbó más allá de la cancha: ¡México, México!

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