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ENTREVISTA A SALVADOR PIÑÓN 

Por Vicky Garibay.

Salvador Piñón Cedeño, quien ha dedicado su vida al deporte del Voleibol, comentó que no fue nada fácil llegar hasta donde está.

Nació en el año de 1965 en Ocotlán, Jalisco, y en ese lugar fue donde hizo sus “pininos”, porque una fábrica ya desaparecida (Celanese), hacía torneos tanto de Baloncesto como de Voleibol para interactuar con la gente del pueblo, situación que aprovechó Piñón para jugar ambos deportes cuando estudiaba la Secundaria.

“La habilidad deportiva en las manos se me dio, tuve un buen amigo que ahora es mi compadre, Ingeniero Francisco González Tejeda, quien trabajaba en Celanese, y detecta habilidades deportivas en mí, sobre todo en las manos, la parte explosiva era aceptable para este tipo de deportes, nos empezó a invitar a practicarlo ya más formal, organizado y con más técnica, en mi caso me traía a Guadalajara 2 veces al mes a practicar el Voleibol”. 

Piñón, como es conocido en el Club Hacienda San Javier, donde hasta la fecha es entrenador desde hace 37 años, tenía 20 años cuando empezó en competencias Nacionales, lo hizo por 5 años, y antes de graduarse ya había conseguido empleo como entrenador.

“Gracias a Dios llevo toda una vida en este deporte, desde los 15 años inicié esta aventura en el deporte del Voleibol de manera competitiva,

A los 18 años me vine a Guadalajara a estudiar en la Escuela Superior de Educación Física, el Profesor Ángel Hernández Cuarenta me daba clases ahí, y mi primer competencia fue la Copa Jalisco que él organizaba, no ganamos sino hasta el segundo año que participamos en la categoría de Novatos y brincamos a la siguiente”.

Con cierta nostalgia, Piñón recordó que en ese entonces la Copa Jalisco era como en este tiempo la Copa Guadalajara de Futbol, lograba reunir hasta 270 equipos solamente de la zona Metropolitana en las categorías Novatos, Tercera fuerza y Libre. 

También aseguró que el Ayuntamiento de Guadalajara apoyaba muchísimo este deporte que organizaba y patrocinaba, era un fenómeno porque a los 100 primeros equipos se les regalaban 10 playeras, y el premio para los campeones de la categoría de Novatos, varonil y femenil, era un viaje a un hotel de Puerto Vallarta por una semana con todo incluido, porque la idea primordial era promover este deporte.

“El Profesor Ángel organizó la Copa Jalisco alrededor de 8 años, y lo que vino a cambiar la logística, desgraciadamente fue la cuestión política, ya no hubo el apoyo que se requería, con el cambio de partido político todo fue diferente porque lo empezaron a ver como negocio, el “Profe” Ángel no cobraba y cuando entró a gobernar el PAN empezaron a cobrar las inscripciones a los torneos y las entradas a los gimnasios, y ya no fue lo mismo porque ya no le permitieron seguir al “Profe” Angel, contrataron a otras personas y todo cambió”.  

Recordó con nostalgia que el Ayuntamiento aportaba en la cuestión económica, había tantos equipos que se jugaba en el Joly Ramírez; en la Unidad México 68; Río de Janeiro; Unidad Tucson y hasta en las canchas que había en la Avenida Lázaro Cárdenas, y casi en la mayoría le tocaba ir a arbitrear

Como lo ha sido en todos los deportes, había “visores” para detectar talentos, y fue lo que sucedió con Piñón porque fue invitado a formar parte de la Selección Jalisco durante 4 años en segunda fuerza.

“En ese entonces había competencias que se les llamaba nacional obrera, que organizaban algunos Sindicatos para representar al Estado de Jalisco, y no me cansaré de mencionar y agradecer al profesor Angel Hernández Cuarenta, quien en ese tiempo era el Presidente de la Asociación de Voleibol y siempre me apoyó incondicionalmente”.

Pero no todo es gratis, las cosas se dan cuando alguien es tan responsable, tenaz, disciplinado y honesto como lo ha sido Piñón, tanto como jugador como entrenador.

“Yo creo que el Profesor Ángel me vio ciertas cualidades como jugador y como entrenador, porque nos invitó a tres compañeros y a mí a dar el Servicio Social a Selecciones Jalisco, me vio tantas cualidades, confió en mí y me dio el voto de confianza para llevar a un equipo representativo de Jalisco a Culiacán, Sinaloa, jóvenes entre 14 y 15 años, no ganamos ni un solo partido”.

Piñón creyó que después de ese resultado ya no le iban a dar la oportunidad, a tal grado que pensó que si no tenía un buen resultado ya no sería entrenador, pero nuevamente confían en él y le dieron otro equipo para llevar a una competencia a la Ciudad de México y con ese equipo sí fueron campeones nacionales.

Y como todo en la vida, las necesidades cambian y Piñón dejó de  jugar para dedicarse a entrenar, porque como jugador no le pagaban y como entrenador sí.

“En 1987 fue cuando empecé a entrenar equipos en el club Hacienda San Javier y en el Colegio Anáhuac Chapalita, y afortunadamente todavía sigo entrenando en estos lugares, en uno ayudando y preparando a señoras en el club, y en el colegio a jóvenes”.

Algo que ha sido muy importante para Piñón, es que las señoras participen en el Campeonato Nacional Master, pues como lo mencionó también, lo primordial es competir pero también hacer amistades.

“Este Campeonato Master es un festival, es algo impresionante por la cantidad de equipos, por el tipo de evento, que es de competencia pero primordialmente de convivencia, se inició con 30 equipos de diferentes categorías y ahora llegan hasta 600 equipos de toda la República Mexicana en la rama varonil y femenil, es todo un fenómeno”.

La diferencia que ve Piñón en el Voleibol que se jugaba en sus tiempos con el actual, es abismal.

 “Antes solo se practicaba en colegios, o en el Joly Ramírez, que era la catedral del Voleibol, en la actualidad existen entre 50-60 lugares donde se puede practicar, además hay muchas personas especializadas que se dedican a preparar a niños y jóvenes.

Y para finalizar, Piñón aseguró que para que este deporte tenga más auge a nivel nacional hace falta más promoción, el apoyo de Medios de Comunicación, y que las Asociaciones y Federación promuevan más el deporte del Voleibol.

“Algo que quiero mencionar es que todo lo que he pasado durante toda mi vida en este deporte del Voleibol ha sido porque Dios me dio dones y habilidades, me ha dado más de lo que he recibido, no me cansaré de agradecerle porque las amistades que uno hace se tienen que valorar y eso para mí es lo más importante”.

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