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EL TIEMPO, ESE METICULOSO NOTARIO QUE DEJA HUELLA

Golpe de Revés

Alejandro Álvarez Zenith

El tiempo pasa —sí, de acuerdo, como dice la canción—, pero hay que leerlo como un expediente judicial: para entender la audiencia de hoy, hay que revisar las actas de ayer. Corría el año 2000, y en la siempre apacible (ironía obligatoria) Federación Mexicana de Tenis se desató una disputa entre dos grupos decididos a hacerse con el control de la mesa, las sillas y hasta las pelotas. Hubo traiciones de antología, lealtades con fecha de caducidad y enfrentamientos dignos de las novelas por entregas.

En ese teatro de operaciones, Persio Maldonado —presidente de la COTECC y figura algo así como el fedatario público del drama— reconoció a Carlos González como presidente de la FMT. Y seguramente Carlos no olvida que tuvo de su lado al Comité Olímpico Mexicano y, en la acera contraria, el rechazo sin matices de la CONADE. Esa combinación permitió demostrar que la FMT podía sobrevivir con o sin el abrazo presupuestal del gobierno.

Años después, con la entrada en escena del clavadista Romel Pacheco como rector de la CONADE, se asomó la posibilidad de recuperar un respaldo IMPORTANTE. Habrá que ver si la FMT lo confirma, porque ya sabemos que en el deporte nacional las promesas se multiplican como medallas en campaña electoral, pero las concreciones… bueno, esas llegan con parsimonia.

Lo esencial, sin embargo, no es el cheque, sino el plan. La FMT debería presentar un proyecto revisado con lupa y hecho público, para no dar pie a las suspicacias de quienes, especialistas en aguas turbias, saben cómo pescar el control. Convertir la asignación presupuestal en un ejercicio abierto, transparente, sería un ejemplo en el deporte mexicano; y para ello, nada mejor que un Consejo Directivo con auténtico conocimiento tenístico (sí, de esos que saben la diferencia entre un revés clásico y un revés a dos manos).

No conozco personalmente a Romel, pero como embajador deportivo de México al más alto nivel, su trayectoria inspira confianza. El reto es que esa rectitud se mantenga en la relación con la FMT, en caso de integrarla a la lista de federaciones subsidiadas, y más aún en esta época donde cada peso debe gastarse con precisión quirúrgica.

Y, de paso, que en el mundo de trampolines y fosas —territorio natural de Romel y María José— se preserve la armonía, para que el tenis no sea arrastrado a la política deportiva, ese deporte no olímpico que tanto daño ha hecho a los atletas. Porque, al final, si algo debe unirlos, es la disciplina, no la intriga.

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