El Guanajuato Open no es solo un torneo; es la institución de tenis profesional más longeva de México. Nacido en 2006 como campeonato nacional (con Lorena Villalobos como su primera reina), saltó a las grandes ligas de la ITF en 2007 con una bolsa de $10,000 dólares, coronando a la brasileña María Fernanda Álvarez.
Hoy, la justa celebra su XX aniversario consolidada como la joya del circuito mexicano, presumiendo un crecimiento espectacular: su bolsa de premios se ha multiplicado por diez, alcanzando los $100,000 dólares. Este nivel atrae a jugadoras consagradas, una de ellas fue Naomi Osaka, elevando el prestigio… y el desafío.
La Asignatura Pendiente
En este recuento histórico, hay un dato que resuena con un eco ensordecedor: ninguna jugadora mexicana ha logrado alzar el cetro profesional.
A pesar de que la élite nacional, desde Melisa Torres y Ximena Hermoso, hasta figuras como Marcela Zacarías, Ana Sofía Sánchez y la actual referente Renata Zarazúa, han pasado por el main draw, el trofeo se ha negado a ondear la bandera tricolor. Zarazúa rozó la hazaña, dejando a la afición al borde del asiento.
Gilberto Magaña, mentor del certamen, lo pone en blanco y negro, inyectando drama a la edición de aniversario:
«Nunca es tarde para que se dé un hecho sin precedentes en la historia del torneo. El XX aniversario (27 Oct a 02 Nov 2025) es la ocasión perfecta para que una de nuestras guerreras escriba la historia grande y ratifique la capacidad de respuesta del tenis mexicano.»
La Cita Imperdible
La celebración del vigésimo aniversario promete ir más allá de la cancha, con el objetivo de «responder a las expectativas de los aficionados que han visto su transformación». Todo está puesto: la historia, la bolsa, el nivel y, sobre todo, la presión de ganar en casa.
¿Será esta la edición en que el tenis mexicano por fin reclame su tesoro más preciado? La cuenta regresiva ha comenzado.