GOLPE DE REVÉS
Por Alejandro Álvarez Zenith
Cuenta la historia —una que merece ser valorada— que las oficinas de la Federación Mexicana de Tenis (FMT), ubicadas en la calle Miguel Ángel de Quevedo, fueron donadas con un claro espíritu de fortalecimiento institucional. Algo similar ocurrió con el terreno donde hoy se encuentra el Centro Nacional de Tenis (CNT), que también nació bajo el signo de la generosidad y la visión de largo plazo.
En el caso de las oficinas de la FMT, se tomaron precauciones sensatas: se establecieron candados legales que impiden su venta, buscando evitar que decisiones coyunturales o gestiones efímeras pusieran en riesgo un patrimonio destinado al desarrollo del tenis mexicano. Esa previsión es digna de reconocimiento, y sienta un precedente valioso.
No existen, que sepamos, antecedentes de intentos de enajenar dichos bienes. Pero es precisamente por eso —por prevenir antes que lamentar— que hoy más que nunca resulta indispensable reactivar el diálogo en torno al CNT. Debemos convocar a todas las voces que verdaderamente aman este deporte, para asegurar que este espacio recupere la actividad constante que le corresponde, genere valor social y económico, y sobre todo, beneficie directamente a los tenistas locales y regionales.
El Centro Nacional de Tenis debe mantenerse como tal. No puede ni debe transformarse en algo distinto por la ocurrencia de algún “aparecido” que busque aprovechar momentos de indefinición institucional. Por el contrario, urge blindar su propósito original, asegurando que cualquier ingreso que se genere se reinvierta con transparencia en programas y acciones que fortalezcan la visión de comunidad, formación y excelencia deportiva.
Es fundamental recordar que el CNT pertenece, en esencia, a la comunidad tenística nacional, representada por las instituciones que la conforman. En ese espíritu, se impone la necesidad de abrir un foro plural, donde prevalezca el respeto, se disuelvan las dudas y se establezcan reglas claras que generen certidumbre y confianza.
El verdadero sentido del deporte se encuentra en el trabajo conjunto, en el diálogo constante y en la construcción de acuerdos. Si prevalece esa actitud —más allá de intereses personales o protagonismos efímeros— el único desenlace posible será positivo: un centro que funcione, que sirva y que inspire.
Porque al final del día, todo golpe de revés —si se da con inteligencia, timing y propósito— puede convertirse en un punto ganador.