El Club Campestre de Monterrey guarda muchos recuerdos en los mejores juveniles de los años ochenta porque fue una gran sede de campeonatos nacionales, eso lo saben Eduardo Vélez y Jorge Rendón, Leo Lavalle y muchos más. Hoy en día será sede de un J30 que ha generado grandes expectativas porque los draws de calificación están llenos y se dio una gran respuesta en la precalificación.
La misión de Marco Marín comenzó cuando los tenistas de Nuevo León tenían que viajar a otros estados del país para ganar puntaje federado y tener acceso a justas ITF por un conflicto que trono en el 2020 entre directivos y del que no tuvo nada que ver.
Hoy en día, Nuevo León tiene actividad potenciada en justas infantiles y juveniles y se busca la recuperación de ese campeonato nacional que fue emblemático en clubes como el Campestre con torneos que generan derrama económica al estado por la visita de tenistas nacionales y extranjeros y la comodidad que representa para los locales tener justas importantes en casa.