NORIEGA

El Abierto Juvenil Mexicano, debe volver a ser el torneo que inicie la temporada y les vamos a explicar el por qué.

De entrada es un torneo de grado A que ofrece la oportunidad a los tenistas mexicanos de ganar puntos ITF en condiciones favorables y sobre arcilla.

En la última edición el bajacaliforniano Lucas Gómez al haber llegado a la semifinal aseguró la entrada a los mejores torneos de Sudamérica y Europa.

Para las academias que ven el tenis como negocio es un motor motivacional para que los chicos y chicas busquen donde entrenar.

En la situación actual en varias partes ya se relajó el ánimo para entrar a la cancha y muchos se preparan para hacerlo en la segunda semana de enero y otros posiblemente lo harán en febrero.

Si bien es cierto que en la Copa del Café los cuadros no dependen los tenistas mexicanos, este año solo vimos a uno en el main draw, será porque a nuestras estrellas los torneos juveniles pasaron a un segundo término, no obstante que los grados I y A pueden tener un nivel superior a los de 25 mil dólares.

La fecha es inmejorable en diciembre y enero porque en la Ciudad de México no hay tráfico y los desplazamientos son más prácticos y seguros porque un jugador no corre el riesgo de perder por default.

Jorge Noriega, quien es el director operativo de la justa seguramente tomará nota de lo que sucederá en noviembre a fin de sacar conclusiones prácticas que beneficien al torneo y a los tenistas mexicanos.

Obviamente se lo hará saber a Joaquín Araico, director del Centro Deportivo Chapultepec, quien ya tomó cartas en el asunto tras su nombramiento que se hizo efectivo el pasado primero de este mes.

No es lo mismo ser el primer torneo de la temporada que uno de los últimos, sobre todo porque en Mérida ya formaron un circuito previo a la Copa Yucatán que garantiza competencia.

Los dirigentes de la FMT e ITF debieran analizar la situación de lo que representa la fecha de un torneo tan importante.

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