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CUANDO EL SILENCIO PESA MÁS QUE EL TIEMPO

La crítica destructiva suele ser el recurso de quienes sienten que no son escuchados. En nuestro caso, al contar con lectores, estamos convencidos de que, con perseverancia, lograremos despertar la conciencia cívica de aquellos que se presentan como personas comprometidas con el bien común del tenis mexicano.
Asimismo, es cuestión de tiempo para que surjan voces que no dudarán en cuestionar una omisión imperdonable. Tiempo al tiempo.

En este contexto, recordamos al estadounidense Henry Van Dyke (fallecido en 1933), escritor, poeta, clérigo presbiteriano, educador y diplomático, reconocido tanto por su obra literaria como por su influencia religiosa y diplomática en Estados Unidos a finales del siglo XIX y principios del XX.

De él, nos llamó la atención esta frase:
“El tiempo es demasiado lento para los que esperan,
demasiado rápido para los que temen,
demasiado largo para los que sufren,
demasiado corto para los que celebran,
pero para los que aman, el tiempo es la eternidad.”

Si llevamos esta reflexión al tenis, podríamos decir que algunos integrantes del Consejo Directivo, que llevan décadas en el cargo, parecen no haber sentido el paso del tiempo en relación con el Centro Nacional de Tenis. Han pasado más de 20 años desde que este espacio fue conseguido para la FMT, y sin embargo, reina una indiferencia difícil de entender, especialmente cuando países como Argentina apenas han alcanzado algo semejante.

Otros, por temor, prefirieron no actuar antes que enfrentar conflictos. Pero tampoco cedieron su lugar a alguien dispuesto a luchar por lo que realmente vale la pena. Esa falta de relevo también es una forma de omisión.

Para quienes entienden el valor de este patrimonio, la dejadez ha sido una verdadera molestia. Mientras tanto, algunos celebraron sin más, cambiando el rumbo del centro sin mayor esfuerzo ni reflexión, como si no importara el daño causado por no haber defendido a tiempo este logro tan significativo para el tenis nacional.

Para quienes amamos el tenis, lo que no nos falta es tiempo ni motivación para buscar, desde donde nos toca, un mejor futuro para el tenis en México. Porque el tenis nos envolvió… y no lo soltaremos.

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