Dentro del mundo de la política impera la traición y lo sucedido en las elecciones por la presidencia de la ATDF, en las que, Antonio Legazpi fue el candidato, nos hizo recordar lo sucedido con Vicente Guerrero un 14 de enero de 1831.

Guerrero es traicionado por quien fuera su vicepresidente, Anastasio Bustamante, aliado de los con­servadores.

Resulta que el marino genovés Francisco Pi­caluya, quien era “amigo” de Guerrero lo subió a su barco ´Colombo´, para ofrecerle una comida en las costas del puerto de Acapulco.

Pi­caluya entregó a Guerrero en Huatulco, Oaxaca y lo vendió por 50 mil pesos de ese entonces al coronel Miguel González. Ya en Oaxaca, Guerrero fue juzgado y condenado a muerte un 14 de fe­brero de 1831.

Legazpi, sorprendido y de frente a una de sus operadoras vio como esta ante la sorpresa de propios y extraños nulificó su voto en su favor en un momento en el que no estaban definidas las votaciones. El mensaje enviado provocó que otros le cambiaron el voto y así fue derrotado.

Más allá de un triunfo o una derrota hay que tener valores y por ello reconocemos públicamente a los representantes del club Terranova, representado por Enrique Díaz y Alejandro Corrales, Alemán y otros más que cumplieron su promesa y murieron de pie con su candidato. Esos son valores y para acabar con este tema diremos un dicho muy mexicano: CON ESOS AMIGOS PARA QUE QUIERES ENEMIGOS.

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