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EN COMUDE ZAPOPAN EL PICKLEBALL YA ES UNA REALIDAD (Y CON FUTURO ASEGURADO)

El deporte que parecía invento de sobremesa —pala de madera, pelota perforada y la idea de que la lentitud también puede ser espectáculo— se llama pickleball y, aunque en México apenas inicia el relato, en Zapopan ya tiene crónica, protagonistas y hasta torneo con muchos inscritos.

El mérito, conviene anotarlo, no es únicamente de la moda mundial (el pickleball crece con la eficacia de un rumor que se convierte en culto), sino de una política municipal que, en tiempos de Comude Zapopan, decidió democratizar la cancha. Parque Estrella como sede inicial y la Unidad Flores Magón como epicentro de la competitividad: así se funda la versión tapatía municipal de un deporte nacido en 1965 en los suburbios estadounidenses.

Con el respaldo sin matices del alcalde Juan José Frangie, la directora de Comude, Inteligente Galindo, entendió que lo suyo no era la anécdota pasajera, sino la entrada a la historia local: la primera institución municipal de América Latina en oficializar el pickleball, y la primera también en organizar un torneo con más de 100 jugadores.

Deporte incluyente por definición (ni la velocidad ni el gasto definen la calidad del juego), el pickleball en Zapopan se presenta como metáfora de comunidad: adultos mayores con movilidad renovada, jóvenes descubriendo la disciplina y familias enteras compartiendo cancha con la facilidad de quien toma la pala de madera o la versión futurista de fibra de carbono.

Lo notable es que la historia aquí comienza. Estados Unidos ya vive la explosión masiva, pero lo que se narra en Zapopan será, con los años, material de evocación: “cuando empezamos a jugar pickleball en las canchas municipales”. Y en esa frase se cifra la apuesta: la ciudad como semillero de un deporte que parecía improbable y que, por lo visto, llegó para quedarse.

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