Monteserrat Marrón Baruqui tiene claro a su temprana edad que en el mundo del tenis se debe mezclar el compañerismo fuera de la cancha con el espíritu de lucha durante los encuentros.

De tal forma que la pequeña tuvo el detalle de obsequiarle a sus rivales un trofeo de monarcas porque el hecho de adquirir un compromiso que acentúa el trabajo y la disciplina hace a todas las jugadoras de alta competencia campeonas de la vida.