Golpe de Revés

Alejandro Álvarez Zenith

Cuando tengo la oportunidad de estar en Zapopan, Jalisco, me encanta hablar de tenis con un personaje jalisciense que se llama Luis Palafox, miembro distinguido de la dinastía de los Palafox.

Y en una charla de tenistas le comente que mi abuelo Jesús Álvarez Quiroz, quien era de lo mejor de México en el mundo de los que cobraban por jugar visitó Guadalajara y en el Circulo Francés enfrentó a un jovencito que responde al nombre de Gustavo Palafox.

Chucho le ganó en dos cerrados sets y en sus memorias aseguró que Gustavo era un tenista demasiado bueno y lo exhortó a que buscara mejores oportunidades en la Ciudad de México y por ello siendo tapatío se desarrollo en el Centro Deportivo Chapultepec.

De acuerdo a un periódico de la época Chucho superó a Gustavo por 6-4, 7-5. El pronóstico de Chucho Álvarez se hizo bueno porque Gustavo fue campeón nacional en 1950, 1951, 1952, 1953, también fue monarca del torneo de San Luis Potosí en 1957, 1959 y 1960. Quien iba a decir que ya pasaron 57 años después de su última coronación en la justa potosina. Fue campeón panamericano en dobles y dobles mixtos y bronce en singles en Argentina.

En Copa Davis se recuerda su triunfo sobre Vic Seixas en 1954. México sólo le sacó ese punto a Estados Unidos, lo cual es parte de la historia del tenis nacional y del Centro Deportivo Chapultepec.

Tanto Gustavo como Mela Ramírez, merecen mayor protagonismo en la historia del Centro Deportivo Chapultepec porque fueron dos grandes del tenis mexicano y sus triunfos le dieron la vuelta al mundo a través del telégrafo.

Para los que amamos el tenis resulta bonito recordar a estos personajes, quienes siguen vigentes en las memorias de aquellos que los vieron jugar y curiosamente en el caso de Melita fue la inspiración de su hermana Yola, mientras que Gustavo fue la motivación de Toño Palafox, quien además de haber sido extraordinario jugador es el entrenador mexicano que ostenta el mejor record como entrenador de un jugador profesional a través de John McEnroe, quien lo reconoció cuando ganó el US OPEN en la década de los años ochenta.