También en esta Página nos interesamos por los problemas sociales en la Perla Tapatía, y al conocer la labor que el connotado Oncólogo-Pediatra Sergio Gallegos Castorena realiza en el Hospital Civil de Guadalajara, pudimos obtener una emotiva entrevista.

Ustedes se preguntarán qué es lo que lo hace diferente o especial, el caso es que la peculiaridad del doctor Gallegos es que recibe a los niños con cáncer bajo la caracterización de algún personaje de súper héroes, todo con el fin de aliviar de alguna manera el dolor que causa dicha enfermedad, no solamente al niño, sino también a la familia.

Desde el primero de agosto del 2007, el doctor Galleros llega al nuevo Hospital Civil donde recibe a diario en un sencillo consultorio una gran cantidad de pacientes, siempre con una caracterización diferente, y este día lo hizo de motociclista y en una moto de juguete pero tan pequeña que los niños felices paseaban por la sala de espera.

“Hay muchos momentos difíciles en esta profesión, todos los días es impactante ver a un niño que sufre de cáncer, porque esta enfermedad involucra a la familia completa, por lo menos la leucemia tiene un 80% de poder curarse, el otro porcentaje no se cura y eso implica morir, y eso es lo duro para uno, el tener que comunicarle al paciente y a su familia que a pesar de todo el tratamiento y de todos los intentos que se hicieron no es posible curarse, pero lo más difícil es cuando hay fracasos y las cosas no salen bien y tener que vivir el dolor de una familia”.

  • De dónde nace la idea de disfrazarse de personajes para recibir a sus pacientes.

“Desde que estaba en la Universidad, todos los sábados me disfrazaba de payaso para los niños aunque yo no fuera su médico, pero en el 2005, estando en el Hospital Infantil de México vuelvo a retomar mi personaje de payaso para atender a los niños, para que el día que fueran al médico tuvieran algo diferente, algo especial y eso lo hacía en ocasiones especiales como el Día del niño, en el 2007 incorporo a Santa Claus, en 2008 a los Reyes Magos, con el pretexto de alguna festividad del calendario, y al ver que estos momentos especiales que yo procuraba que los niños tuvieran, porque en el contexto de niños y familia que tienen que venir durante 3 años de tratamiento, que a veces es una vez al mes, pero a veces 4 veces al mes, y el venir al hospital no es a que la pases bien, vienen los niños a que les den piquetes, a tomar muestras o tomar pastillas”.

“Cuando empecé con los personajes vi que les cambiaba totalmente la sensación de estar aquí, era una experiencia mágica y me di cuenta que teníamos la oportunidad de que todos los días en su consulta vivieran una experiencia diferente, donde se sintieran que no estaban viviendo algo doloroso por lo que cada día traigo un disfraz diferente de súper héroes, les mantiene una sensación de aliento durante sus momentos de dolor”.

De esa manera el doctor les ha cambiado la vida durante ese duro proceso, ya es un momento que esperan porque los papás le dicen al doctor cuál es el personaje favorito del niño y el día de su consulta se disfraza de él para que el pequeño vaya contento.

“Esta manera de hacer las cosas nos ha favorecido en su tratamiento, cuando ven que los recibo con un disfraz, los llamo por su nombre y los saludo se emocionan, a veces les damos una pastilla y como se las está dando su personaje favorito, creen que se van a aliviar”.

“Empezamos a hacer una campaña de recolección de trajes en el mes de enero, y ha ido tal la respuesta de la ciudadanía que nos traen de todos los personajes y tallas, los entregamos durante el mes de febrero, se les da a escoger a cada niño, ponemos una alfombra roja, caminan sobre ella y se sienten soñados, así que cada año hacemos esa recolección, hemos visto cuando un niño llega casi sin poder caminar porque se siente mal, se pone el disfraz y al ponérselo se transforma con una posición erguida, cambia su semblante y su actitud”.

Al ponerse el niño o niña un traje de súper héroe todo musculoso, o uno de princesas, en un consultorio decorado como un castillo con una carrosa los transforma de tal manera que ha sido un aliciente para que el niño, por lo menos en ese momento no sienta lo doloroso de su enfermedad.

El doctor recibe los disfraces en su consultorio particular ubicado en la Avenida Niño Obrero 1558 en la Colonia Chapalita solamente por las mañanas y durante el mes de enero.

Definitivamente, la labor del doctor se define como un don de Dios porque la manera de

“Todos tenemos dones y talentos que Dios nos ha dado, la diferencia es cómo los usemos y los pongamos al servicio de los demás con amor, yo no soy una persona rica, ni el más inteligente ni el más talentoso pero todo lo pongo al servicio de la gente que lo necesita”.

Para finalizar, el doctor invitó a la gente para que además de llevar los disfraces también done un poco de su sangre y plaquetas, porque de una persona que lo haga puede salvar hasta cuatro vidas, y todo el tiempo requieren, es una de las mayores necesidades del Hospital Civil.