Por Alejandro Álvarez Zenith

Tengo muy presente cuando Jaime Muller de la Lama, inició el proyecto más ambicioso de tenis a principios de la década de los años setenta, aprovechando el impacto que generó el tenista mexicano Raúl Ramírez, luego de haber llegado a semifinales del Roland Garros y Wimbleon y haber sido uno del mundo con 60 cetros de dobles.

En esos años, Jaime tuvo de profesionales a Joaquín Loyo Mayo, diez veces campeón de México, Roberto Chávez, Gabino Palafox y otros de renombre internacional.

Con el paso de los años, la Organización Casablanca formó entrenadores de tenis y varias disciplinas, así como gerentes de clubes y otras actividades con un sistema de capacitación consistente y efectivo.

De esas iniciativas nació la Copa Internacional Casablanca y el surgimiento de jugadores que hicieron época en el tenis mexicano, siendo los referentes los Copa Davis, Victor Romero y Marco Osorio.

Por todo lo expuesto, la presencia de Humberto Lesciur, director de operaciones de la Organización Casablanca en las reuniones de Gerentes y Administradores de Clubes Deportivos tuvo relevancia.

Humberto, siempre atento intercambio puntos de vista con representantes de diferentes clubes y se mostró muy complacido del efecto positivo que ha generado la asociación.

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